
Diario de Campo de Miguel de Lucerna
Año de Nuestro Señor 1972
25 de septiembre de 1972
Mañana, por fin, bajaremos al yacimiento. No puedo negar que estoy algo emocionado. Años y años de trabajo e investigación probablemente concluyan en breve. Si de verdad está aqui la tumba de Argantonio, sería un importante descubrimiento, y si nuestras pesquisas son ciertas, encontraremos tesoros que harían enmudecer al de Évora o El Carambolo. Y lo que es más importante, pruebas que confirmarían el poder de la civilización Tartéssica, poniéndola a la altura de la Fenicia, o incluso más. Por fin el mundo reconocerá a los Tartessos como una de las mayores civilizaciones antiguas. Todo esto contribuirá a poner aún más grande el nombre de España en el mundo. Me retiro a dormir, mañana será un gran día.
26 de septiembre de 1972
Apenas quedan unas horas para que entremos. Ya tenemos todo el equipo preparado. La prensa local ha venido esta mañana y ha tomado una fotografía de los ocho, y luego una de cada uno. Esto ha aumentado nuestra expectación.
27 de septiembre de 1972
Ayer pasamos todo el día en la cueva. Tras una larga galería, se llega a una sección que desciende. Luego hemos encontrado un estrechamiento, por el que no podíamos pasar, debido al equipo que llevábamos. Hemos vuelto a la superficie, y elegido lo más elemental del equipo para poder pasar. Yo llevaré este cuaderno, pese a la insistencia de Luis de dejarlo, para ahorrar espacio. He acordado con él que lo llevaría dentro de la camisa, para no ocupar espacio en la mochila, y a regañadientes, se ha callado y se ha ido. Hay que ser tonto para no querer tener la posibilidad de guardar testimonio escrito de lo que pase allá abajo justo en el momento. He envuelto el cuaderno en la funda de cuero que uso para mi agenda personal, que dejaré aqui. Espero así protegerlo de la humedad y el agua.
He encontrado a David entonando una oración, y le he acompañado. El terminó y no dijo nada más. Mañana volveremos. Espero que no encontremos más contratiempos de este tipo.
28 de septiembre de 1972
Conseguimos pasar la zona estrecha. Abajo encontramos una galería baja, con agua. Pero no fué un problema pasarla. Continuamos, y encontramos una bifurcación. Nos dividimos en dos grupos, tomando cada uno una de las variantes, pese a la reticencia de David a hacerlo. Casi nunca habla, juraria que es la primera vez que le escucho argumentar tanto en favor de algo. Finalmente, ha prevalecido la jerarquía, y Pedro ordenó que por la izquierda fuieramos Tomás, Laura, David y yo. Al otro lado, José, Martín, Luis y Pedro. Acordamos volver a ese punto en el plazo máximo de dos días, poner en común lo que hubieramos descubierto y seguir. Escribo desde una galería, hemos parado a dormir. Mañana seguiremos.
El diario incluye un pequeño plano del camino tomado por el grupo. Difería bastante del tomado por Vlad. Ellos habian elegido siempre la misma dirección.
29 de septiembre de 1972
Santo Dios bendito ¿cuán grande es esta cueva? Hemos dado vueltas durante todo el día. El mapa que estoy dibujando es ahora mucho más completo, pero estamos invirtiendo muchísimo tiempo. Laura empieza a parecer agobiada aquí abajo ¿quien no lo estaria? David parece muy tranquilo, y Tomás a veces parece estar de mal humor.
29 de septiembre de 1972
Laura nos ha despertado a todos, histérica. Dice que ha oido gritos. El resto nos hemos mirado solo durante un instante. Todos hemos oido los gritos, pero le hemos dicho que ha debido ser una pesadilla. Tras un rato, se ha relajado, y se ha quedado dormida. Yo no he podido. Espero que los otros estén bien. Creo que he oído a David rezando de nuevo. En silencio, yo he rogado al Señor por nuestros amigos.
30 de septiembre
Hemos esperado al otro grupo en el lugar indicado durante horas. Laura ha empezado a llorar - creo que Luis y ella tenían algo - y ha ido todo a peor cuando Tomás ha empezado a gritar. He tenido que mediar entre ambos, hasta que finalmente hemos tomado el camino que tomó el otro grupo. Vamos a buscarlos. David simplemente se ha fumado un cigarro. durante toda la escena. No se como mantiene la calma.
1 de Octubre
Hemos seguido explorando la cueva, mi mapa está casi completo, a falta de -creo- muy poco. Ahora estamos descansando. No hemos encontrado rastro alguno de nuestros compañeros. Laura está visiblemente afectada. Tomás no quiere que nadie se le acerque, y David solo fuma. Ni siquiera habla. A veces pienso que está loco. Fue el ultimo en unirse al equipo de investigación, y siempre fué un poco raro.
1 de Octubre
Las buenas noticias es que mi mapa ya está completo. Las malas es que no hemos encontrado a los otros. Las peores es que hemos visto un rastro de sangre. Laura ha roto a llorar y hemos tardado en poder calmarla. Estamos en una sala abovedada, con una siniestra iluminación azulada, que viene una charca. Parece que el agua continúa en una galería inundada. Al otro lado de la bóveda hay otra galería. Estamos descansando, mañana continuaremos buscando. Tomás me mira con mala cara, parece que le cabree que sea capaz de escribir en estos momentos. Si no lo hiciera, estaria como Laura, o como él. O peor aún.
Vladimir reavivo su interés por el relato. Estos humanos habian visto que había más allá de las ruinas.
2 de Octubre
La nueva galería era más ancha y alta que las primeras. Y muestra signos de haber sido tratada por manos humanas para que así lo fuera. Hemos encontrado cruce. Tomamos primero el camino de la izquierda, que estaba sellado un centenar de metros más adelante. El camino del centro tuvimos que desestimarlo, ya que el suelo era muy inestable. Tomás casi cae a un pozo.
No he dicho nada, pero en la agitación, me pareció escuchar el eco de un grito agudo. Era más bien un chirrido, pero la paranoia me hace pensar que era un grito. O eso quiero creer. Cuando lo oí, Laura cruzó su mirada conmigo, con los ojos muy abiertos, pero no ha dicho nada. ¿Lo habrá oido? ¿Será que no quiere tener más broncas con Tomás? David sigue fumando, como si nada fuera con él. Tomás le ha increpado un par de veces, pero le ha ignorado completamente. Simplemente por eso, Tomás se ha cabreado más. Y eso que ha estado a punto de morir hoy.
Ahora estamos en la sala abovedada, descansando. Mañana tomaremos el camino de la derecha en el cruce. Espero que encontremos a nuestros amigos, las raciones empiezan a escasear. Preferiria volver con ellos a la superficie, la verdad. Laura esta tumbada cerca mía. Creo que está llorando. Iré a intentar calmarla.
- la siguiente entrada costó a Vlad gran trabajo de descifrar, la letra erra irregular, y a veces se pisaban unos renglones con otros.
OCt3
Que Dios Todopoderoso se apiade de mi pobre alma. No hay palabras para describir los horrores que he presenciado hoy.
Tomamos, como estaba planeado, el camino de la derecha. Tras una media hora de caminata, la galería se ha ido estrechando, hasta ser poco más alta que mi metro setenta, y solo podia extender uno de mis brazos hacia un lado.
Finalmente, encontramos a nuestros compañeros. O lo que quedaba de ellos. Martín, Luis y José estaban en el centro de una pequeña cámara. ¡Muertos! ¡MUERTOS!, y devorados. Les habian arrancado miembros de cuajo, y abierto como a cerdos. Laura empezó a gritar como una loca, y se fué corriendo. Tomas, jurando, la ha seguido, no se si por miedo o para vigilarla. David mantenía la compostura. Me sorprendió verlo empuñar una escopeta de doble cañón recortado. No sabía que la tenía.
Oí un gorgoteo, y miré a la derecha. No se todavía como no me volví loco entonces. Toqué el hombro de David, para que mirara.
Una horrible bestia, mitad humano, mitad murciélago, se estaba dando un festín con el cuerpo de Pedro. Dios lo tenga en su gloria.
Sin mediar palabra, David abrió fuego contra él, reventándole la cabeza. Durante un momento fui optimista, hasta que oí más chirridos como los del dia anterior. Muchos. Miré al techo, y ví muchos agujeros, de los que surgieron al menos media docena de bestias iguales que la que David acababa de eliminar.
"Corre", me dijo, mientras quitaba la anilla a una granada ¿QUIEN ERA ESE TIO?
Obedecí. Y el vino tras de mí, reventando las entrañas de otra criatura. La explosión hizo temblar toda la galería. Corrimos y corrimos, hasta llegar al cruce. Paramos unos minutos a coger aliento. David se limito murmurar algo así como "Homo Chiroptera", mientras repetía algun tipo de letania, mientras recargaba de nuevo su arma, y coger su pico de la mochila cuando escuchó de nuevo los chirridos. Yo no podía ni hablar ni preguntar ni nada.
Corrimos hacia la bóveda, y justo cuando estabamos llegando, bajo la gran arcada, otras dos bestias nos sorprendieron, apreciendo de unos pequeños agujeros del techo ¿COMO PODIAN CABER POR AHI?
David descargó la escopeta en el hocico de una de las criaturas, que cayo a plomo sobre el suelo. La otra atacó, arrancandole el brazo de a escopeta de cuajo.
David gritó, y empuñó con fuerza el pico, que, y juro por Dios que en mi vida he consumido más droga que el vino de misa, y perdonen mi blasfemia, SE ENCENDIÓ EN LLAMAS. Se tornó en una espada flamígera, de casi un metro de largo, y cual Arcángel San Miguel, destruyó a la abominación de un solo sablazo.
Sin apenas respiro, tres nuevas criaturas volvieron al ataque, rodeando a David. "Corre", fué lo unico que me dijo. Obviamente obedecí. Miré atrás por si me seguía, y lo ví cortando a una de las criaturas por la mitad con la espada de llamas. Luego ví como una de las criaturas le mordía en el hombro tullido. Las otras dos se abalanzaron sobre el. La espada había caido al suelo, tornandose pico de nuevo.
Lo siguiente que recuerdo fue una gran bola de luz y llamas, que me escupió hacia la bóveda. He tenido mucha suerte, pues la entrada se ha derrumbado. O no, según se mire. Quiza morir bajo las rocas fuera mejor destino que este. Al menos David no sufriría, Dios lo acoja en Su Gloria.
Me dio el tiempo justo para recobrar el aliento, y el oido, y darme cuenta de que tenia alguna costilla rota, cuando de nuevo oí uno de esos insidiosos chirridos. Miré a los lados y vi a una de las criaturas caer cerca mía. Se incorporó, y el terror de su horrenda majestuosidad me hizo persignarme tres veces. Traté de salir corriendo, pero la bestia me golpeo con uno de sus brazos, tirandome al suelo. Consegui levantarme y correr, saque mi navaja, y sentí como mil puñales se me clavaban en el hombro. Como pude, lancé puñaladas, con la suerte de acertar al monstruo, que me soltó.
Corrí hacia la galería por la que llegamos en un principio a la bóveda, pero me desvié cuando vi otra criatura entrando por ese camino. Vi la laguna, y esperando que mis suposiciones sobre la galeria adyacente fueran ciertas, tire mi mochila y me zambullí.
Nadé con todas mis fuerzas, y justo antes de quedarme sin aire, llegué aqui. Me duele el cuerpo terriblemente. Y no se si tengo valor para volver al otro lado, donde me esperan dos, y quien sabe cuantas mas, homo chiroptera, como las llamó David. Ahora voy a tratar de calmarme y descansar.Mañana veré que hacer.
Quiera Dios que esto no sea lo ultimo que escriba en este cuaderno.
<~~oOo~~>
Vlad ojeó ansioso, pero no había más entradas.Se sintió tremendamente cansado y hambriento. Se sintió defraudado, aquello era casi seguro una tumba trampa, aunque había un camino que Miguel y sus compañeros no habian explorado. Pero a saber si era accesible, con dos derrumbamientos. Cualquiera hubiera considerado que Miguel enloqueció, pero no era la primera vez que tenía referencias de humanos con espadas flamígeras. Maldito fuera David y sus bombas. Tanta historia, y al final no iba a tener claro si la tumba era buena o no.
Así que solo le quedaba salir de allí. Pero probablemente tendría que enfrentarse antes al "homo chiroptera". Esperó que solo hubiera uno. Durante la lectura, había tenido un par de ideas de como intentar acabar con el monstruo Después, ya se ocuparía de cómo salir de la cueva. Y de lo que pudiera encontrar fuera. Durante un momento, pensó en Giulietta ¿le estaría buscando? ¿aprovecharía la coyuntura para proclamarse Arzobispo? ¿Qué sería de Ambrosio?
- ¿De verdad crees que la sombrilla vendrá a por nosotros? - inquirió una de las voces, grave, seria.
- Claro, Giu se preocupa por nosotros, lo he notado en sus ojos - protestó otra, de voz más infantil.
- ¿Giu? ¿Qué confianzas son esas? ¡Ni que tuvierais algo!- rió una voz de mujer
- ¡Esa perra está feliz y ansiosa por que desaparezcas! ¡Quiere tu puesto, no te confundas!
- ¡Nos dejará aqui tirados!
- ¡O peor aún, si salimos, nos rematará ella misma!
- ¡Nosotros la destruiremos antes! Y nos hará compañía aqui, para siempre.
...
Vlad cerró los ojos, intentando descansar, mientras seguia siendo acosado por las voces. Tenía mucha hambre.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada