miércoles 27 de abril de 2005

Horror en las Profundidades VII: El Baile de los Monstruos


Vladímir encendió las luces interiores del vehiculo, buscó algo en la guantera, y se giró para encarar a Giulietta y Dorian. Ante ellos extendió un pequeño plano de lo que parecía ser el emplazamiento de la excavación.

- Tomad, - dijo el malkavian. Dió a cada uno un pequeño auricular con un sistema de ajuste al oido y un fino micrófono plegable que llegaba hasta la mitad de la mejilla. Sacó otro más y se lo puso, para mostrar a los otros cómo se hacía. Lo encendió y comprobó que todos los de la escuadra, así como Dorian y Giulietta, le recibieran.

- Bien, - dijo, reclamando la atención de la pareja - nosotros llegaremos por aqui, esto que veis rodeando el lugar es una valla. Pararemos aproximadamente aqui - señalo un punto -, bajaremos, tomaremos las mochilas y demás equipo, y en formación, avanzaremos hacia el punto acordado. Yo iré delante, Giulietta, irá a mi derecha, un poco por detrás, y Dorian junto a ella. - les dedicó una mirada, mientras dibujaba cruces con iniciales sobre el papel. - A mi derecha y por delante vuestra vendrá E1, Miguel, que llevará una de las linternas en posición de luz indirecta encendidas. A mi izquierda, E2, Jérome. Justo detrás mía, y a vuestra izquierda, EL, Roberto, que llegado el momento, y si fuera necesario, dirigirá la escuadra, mientras nosotros tres actuamos como agentes libres, aunque debemos procurar permanecer siempre juntos. - volvió a mirarlos por encima de las gafas, como un profesor que da una lección - Por detrás de Jérome, E3, Nico llevará otra lámpara. Y cerrando la formación, detras de Roberto y detrás vuestro, E4 Samuel y E5 Ramón. ¿Dudas?



A la lasombra no le pareció la formación más apropiada, además la idea de estar tan rodeada no le daría mucho margen de acción... Miguel delante, Dorian a la derecha, Roberto a la izquierda, Samuel y Ramón detrás, ¿rodeada? no por mucho tiempo...

-
Si, yo tengo una duda - dijo inocentemente Giulietta - ¿realmente vas a conseguir algo teniéndome encerrada entre tanto humano? - negó con la cabeza. - Dorian irá a su izquierda y yo iré justo detrás suyo, os aconsejo cambiar a Jerome por Dorian y a mi por Roberto...

El cainita miró a la lasombra arqueando una ceja. Dió un par de vueltas al lapiz en su mano, sopesando sus palabras. El ansia de protagonismo de la mujer no le resultaba agradable. Mas teniendo en cuenta las visiones. Cualquiera de los siete humanos podía morir sin problemas. Pero perder a su única aliada no le convendría en absoluto. Aún así, quizá debiera darle espacio para moverse.

- Roberto seguirá donde está. Si hay violencia, necesito que el esté en el centro de la escuadra, dandole coherencia y coordinando a sus miembros. Nosotros podremos movernos por libre, apoyándolos, siendo apoyados, o de forma totalmente independiente. En todo caso, podreis intercambiar vuestra posición con Dorian. - tacho las iniciales y escribió las nuevas en su sitio. - sonó y miró a la cainita de la forma más tajante que pudo.

Giulietta asintió satisfecha.

- Roberto, ¿me oyes? - esperó un momento - hay un cambio. Los elementos X1 y X2 intercambian su posición en la formación. X1 quiere tener mayor libertad de movimientos. Hazselo saber al resto. - espero otro momento - Corto.

- En cualquier caso -dijo por radio-, máxima precaución a todos. Nada de estupideces, y cuidado. Mucho cuidado. - dejó el mapa a Giulietta, por si quería estudiarlo más detenidamente.

En cuando el mapa tocó las manos de Giulietta esta se lo tendió a Dorian, quien lo abrió y estudió con detalle, golpeó con el dedos algunas zonas del mapa sin decir ni una palabra, la lasombra se limitó a asentir mirando las zonas indicadas.

- ¿Quisiera saber hasta que punto os fiais de estos hombres? - preguntó la cainita al arzobispo mientras Dorian cerraba el mapa y lo guardaba.

- Hasta el punto de considerarlos tan aptos como un humano puede serlo para esto. - dijo, de forma algo tajante- son profesionales entrenados, y ya hemos trabajado juntos otras veces. Saben a qué juegan. - pensó que la cainita era ligeramente necia al menospreciar a los humanos, cuando tenían que colaborar con ellos. Tenías que darles confianza, hacer que creyeran ser tus iguales, aunque jerarquizados, si querías que funcionaran con el ánimo y moral adecuados.

En poco más de treinta minutos, los dos vehículos estaban en el punto acordado. Traspasaron una valla metálica con alambre de espino en la parte superior, que rodeaba el emplazamiento y el acceso al subterráneo. Para proteger el emplazamiento de asaltantes, o algo peor, pensó Vlad. Les aguardaban otros tres vehículos de características similares. Sus ocupantes estaban fuera. Llevaban lámparas de luz difusa, y armamento variado. Vladimir pudo contar hasta ocho sujetos. Vladimir cerró los ojos, se concentró un instante, y volvió a abrirlos. Por las manchas de colores, pudo saber que había tres ghouls y cinco humanos normales. Todos estaban tranquilos. Gaethanus, pertrechado con una mezcla de vestimentas modernas y prendas ceremoniales, aguardaba fumando en su pipa, en el centro de la formación.

Giulietta centró su atención en Gaethanus, le recordaba de la fiesta... era un sujeto al que tener el cuenta, miró con especial atención la vestimenta del brujo ¿acaso va a llevar a cabo algún ritual?

Por todo el lugar habia elementos propios de una excavación arqueológica: mesas, carretillas, cajas con diverso material... Vlad ordenó el alto por radio. Las furgonetas pararon, y sus ocupantes descendieron. En apenas un minuto todos estaban preparados. Y avanzando en la formación acordada, se dirigieron hacia el otro grupo.

- Buenas noches a todos - saludó Gaethanus aspirando de su pipa. - veo que traeis compañia, Vladímir. Señora. - dijo dirigiéndose a Giulietta. - No perdamos más tiempo. El saber nos espera. Siganme.

Se giró y comenzó caminar. Uno de sus siervos se le acercó, y hablaron entre susurros durante unos momentos, mientras caminaban. Vladímir hizo un gesto, ordenando a la formación que avanzara poco a poco, siguiéndole ordenadamente.

Llegaron a la entrada del subterraneo, situada en un pequeño montículo. La entrada era un agujero natural, del doble de la anchura e un hombre, que habia sido apuntalado con metal. Vlad alcanzó a ver que habia pequeñas lámparas eletricas en el interior de la galería.

- Al princpio, la galería es transitable normalmente. Después, tras un ensanchamiento hay que bajar unos 10 metros verticalmente. - explicó Gaethanus.- Después, la galería se divide varias veces, tanto a lo ancho como en altura. Los mapas que tenemos no estan completos, pues se basan en otras tumbas, falsas, que se han encontrado. Pese a que el diseño es similar, el hecho de que fueran tumbas trampa hacia que fueran diferentes unas de otras. Así que vamos un poco a ciegas. - sonrió - ¿Quién quiere ir primero?

Vladímir se giró y miró a Roberto, que asintió con la cabeza. Miró también a Giulietta, que parecía mas concentrada en la posibilidad de un combate que en la excavación en sí.

Había algo que no encajaba... Giulietta no sabía lo que era, pero algo iba a ocurrir, algo no era normal en aquella zona... ¿qué es eso? la lasombra rompió la formación acercándose a una de las paredes de la entrada, apartó la rama de un árbol, había un simbolo grabado en la piedra, ¿un simbolo celta? limpió el símbolo con la mano, un simbolo garou... tenía algo pegado... ¿sangre seca? rascó con la uña y se la llevó a la boca, era sangre de vampiro.

De repente todo cobró sentido, acaban de tenderles una trampa.

- Gaethano... - Giulietta se giró rápidamente hacia él enfurecida.

Varios aullidos rompiero el silencio de la noche. La lasombra desenvainó sobresaltada mirando hacia el bosque...

Ya llegan...

Inmediatamente después de los aullidos, los oídos de los presentes se llenaron del sonido de armas siendo desenfundadas y amartilladas. Giulietta avisó a Vlad:

- ¡El brujo nos la ha jugado! - dijo, corriendo hacia el tremere, con el estoque preparado para darle muerte, sin embargo, uno de los ghouls se puso en su camino, desviando su estocada con la culata de su arma.

- ¡No negareis que era una gran oportunidad! ¡Hubiera sido de necios no aprovecharla! ¡Las bestias solo elevarán las apuestas! - el mago miraba a Vladimir, mientras hablaba comenzó a realizar gestos con las manos.

Vladimir tomó con la izquierda una de las estacas que tenía en el muslo, dudó por un momento, y desenfundó la pistola cargada con balas de plata. Había hecho bien en asumir el riesgo de la emboscada, pero que precisamente el Mago buscara la intervención de los Garous le pareció una completa locura. Probaba lo dispuesto que estaba el mago a eliminarlos, a costa de su propia integridad. Disparó a uno de los ghouls, que estaba en su camino directo hacia el Tremere, acertándole en el brazo izquierdo.

Dorian, cubriendo a Giulietta abrió fuego sin pensarlo dos veces contra uno de los siervos de Gaethanus, que cayó inerte al suelo. Instintivamente, y sin perderla de vista, se dirigió a unas cajas cercanas, buscando cobertura.

Roberto ordenó a la escuadra que buscara cobertura y mientras él abría fuego. y se movía hacia atrás. Jérome ya habia sido herido en la pierna por los disparos de fusil de uno de los siervos, e intentaba arrastrarse hacia la cobertura más cercana mientras abría fuego contra su agresor. El resto apagó las luces y se refugió donde bien pudo, esquivando el fuego.

En el fragor de la refriega, un potente aullido resonó en las inmediaciones de la excavación.

El rugido del garou heló la sangre de los presentes, hasta el más taimado vampiro hubiera sucumbido, y los humanos...

La mayoria salieron despavoridos, ni tan siquiera Dorian tuvo la voluntad suficiente como para evitar salir corriendo, aunque al contrario que el resto de su equipo, quienes montaron a toda prisa en una de las furgonetas y huyeron del lugar, Dorian se ocultó tras una de las casetas de material del campamento, estaba muerto de miedo.

De los humanos, tan sólo uno de los sirvientes y un ghoul de Gaethano permanecieron en el claro, junto a Nico y Ramón, quien sorprendentemente parecía ansioso de que apareciera el enemigo.

Vladímir quedó paralizado durante unos instantes. El aullido hizo que los recuerdos de su ultimo enfrentamiento con las bestias volvieran a su mente de forma totalmente vívida. La escena era puro caos: vampiros en frenesí luchaban entre ellos y con el enorme garou que les asaltaba. Él, agazapado en las sombras, esperaba permanecer fuera de la atención de la bestia lo suficiente como para escapar. Y lo hubiera conseguido, de no ser por ¡AQUEL MALDITO CANTOR QUE ATRAJO A LA BESTIA HACIA DONDE EL ESTABA, DEJÁNDOLO VENDIDO! ¡TENDRIA QUE HABERLO MATADO TRAS AQUELLO! La furia hizo presa del cainita. El orgullo herido, y el recuerdo de su lastimoso proceso de curación tras aquel encuentro le hincharon el pecho ¡ESTA NOCHE, BEBERÉ SANGRE DE LOBO!

La voluntad de la lasombra se impuso y consiguió reprimir las ganas de huir, aunque al ver que el traidor tremere iniciaba su repentina carrera hacia los vehículos convocó a las sombras de los alrededores que a un firme gesto de la cainita se abalanzaron sobre el brujo frenando su huida, le habían cogido por los brazos y las piernas mientras corría, haciéndole caer el suelo como un peso muerto. Una vez en el suelo las sombras le rodearon e hicieron una fuerte presa que le impedía el movimiento. La mujer comenzó a correr furibunda hacía el con el estoque en mano.

De repente uno de los hombres lobo hizo su aparición, rompió la alambrada que rodeaba el perímetro de la excavación sin el mayor esfuerzo y se irguió ante sus victimas. Un lobo homínido de 3 metros de alto, enormes colmillos, temibles garras y pelaje rojizo... un hombre lobo, fianna, en forma crinos.

En ese mismo instante otro garou, hijo de Gaia, hizo su aparición a tan sólo un par de metros de donde estaba Giulietta, al ver la masa de sombras que la rodeaba el lupino corrió hacia ella y le propinó un fuerte golpe en el costado, quitándosela de en medio, el cuerpo de la mujer voló más de 5 metros hasta estamparse con la metálica pared de una de las casetas del recinto, cayó al suelo y dolorida concentró su sangre para curar rápidamente las heridas que más entorpecían su movimiento para luego poder ponerse a cubierto.

Las sombras que mantenían al aterrorizado tremere inmóvil desaparecieron en el momento en que Giulietta salió despedida por los aires. Gaeth, ahora libre, se puso en pie y miró el panorama, los lupinos habían llegado y estaban centrados en Vladimir y Giulietta. Perfecto, pensó.

Ramón encaró al fianna, que lo apartó con un potente movimiento de su brazo. Ramón cayó unos metros más allá y aunque malherido, pudo disparar una ráfaga de subfusil a la bestia, alcanzándole de lleno. Dado que usaba balas de plata, el Fianna se revolvió enfurecido, gritando de dolor. Nico aprovechó para descargar otra ráfaga, pero los nervios le traicionaron, haciendole fallar.

- ¡VAMOS BASTARDO! ¡VEN A POR MI! - gritó el Malkavian, dando varios pasos hacia atrás y disparando al hombre lobo. Las balas de la beretta apenas hicieron mella en el grueso pellejo del animal, pero la plata acumulada hizo que la bestia tuviera que apoyar una mano en el suelo, sufriendo.

Mientras, el otro lupino inició la carrera hacia Giulietta, la cual aún estaba en el suelo, estoque en ristre, curando sus heridas, al ver al garou corriendo hacia ella solo pudo estirar el brazo agarrando el estoque con firmeza y tratar de soportar la arremetida del garou, quien fue incapaz de frenar a tiempo, terminando con un estoque de plata en sus fauces.

Gaethano, concentrando su sangre extendió la mano y de su palma salió una bola de fuego que dio de lleno en la espalda de Vladimir haciendo que su mochila prendiera en llamas. El único siervo del tremere que había tenido redaños suficientes como para quedarse, consciente de sus escasas posibilidades en el combate, salió corriendo hacia uno de los vehículos en los que habían llegado al lugar, mientras el ghoul de Gaeth disparaba a Vladimir, consiguiendo únicamente rozar el cuello del cainita.

Vladímir recordó la visión de la noche anterior. Giulietta en su espalda, abrazándolo, como la carga que llevaba ahora, y estallando en llamas. Consiguió mantener la entereza frente a la amenaza de las llamas, arrojó sus armas al suelo y se quitó la mochila a toda prisa, para arrojarla contra la bestia, que recibió el impacto practicamente sin inmutarse, aunque su pelaje comenzó a arder.

El fianna se concentró durante un momento, se dió un par de manotazos donde su pelaje ardía para apagarlo, y tomó impulso, cargando contra Nico con sus garras, lanzándolo varios metros hacia atrás, destrozando la protección de kevlar y rompiéndole varias costillas. Acto seguido, con una velocidad vertiginosa, el lupino saltó buscando caer con sus garras sobre Ramón, que consiguió rodar por el suelo lo suficiente para esquivar el mortal golpe. Para no dar tiempo a su rival, descerrajó una ráfaga a quemarropa sobre el costado del lupino, que cayó al suelo, herido de muerte. Nico, poco antes de perder la consciencia, disparó tambien al lobo, que intentaba levantarse. Demasiada plata. El cambiaformas quedó tendido en el suelo, desangrándose, mientras Ramón respiraba aliviado.

Mientras, el hijo de Gaia intentó en vano quitarle el estoque a Giulietta, consiguiendo únicamente hacer su herida más profunda. La lasombra no podría soportar otra arremetida de la bestia, así que concentró su sangre con fuerza, invocando su negrura interior la mujer comenzó a cambiar físicamente, convirtiendose en un híbrido de sombra y materia. Su cuerpo estaba cubierto por manchas de tenebrosa oscuridad mientras siniestros zarcillos surgían de su torso y abdomen, su aspecto actual era casi demoníaco, las tinieblas bullían en la superfície de su piel. Los zarcillos agarraron con fuerza el cuello y el brazo derecho del lupino tratando de inmovilizarle.

En ese momento, Gaeth lanzó otra temible bola de fuego hacía Vladimir, quien, gracias a la potencia física conseguida en el ritual, fué capaz de esquivarla saltando hacia atrás. Su movimiento hizo que el ghoul del Mago errara sus disparos.

Dorian se recompuso, salió de su escondrijo y vació el cargador de su AK sobre el hijo de Gaia que atacaba a Giulietta... o a lo que más bien parecía Giulietta. La bestia dejó de forcejear, manteniéndose en pié unicamente por la presa que los zarcillos de sombras mantenían sobre él.

Gaethano, el verse en minoría decidió ir al aparcamiento donde su sirivente aguardaba con el coche en marcha, llamándolo.

En ese mismo instante se oyeron nuevos aullidos. Al parecer el ataque no había hecho más que empezar...

Dos nuevas bestias infernales, mayores incluso que las anteriores, aparecieron, dando muerte a los humanos tendidos en el suelo antes de que pudieran siquiera reaccionar. El mayor de ellos, una imponente mole de tres metros y medio y pelaje negro azabache, olisqueó el aire... hacia Vladimir, hacia el Wyrm ... una macabra sonrisa podía intuirse en las fauces del crinos.

Mientras Gaethano entraba en el coche un veloz lupino saltó los cinco metros de verja sin probleas, y se dirigió hacia el coche. Asustado, el tremere miró a su siervo, que pisaba el acelerador a fondo, el garou, comenzó a seguirles por la carretera, transformándose en un enorme lobo, para poder seguir el ritmo del vehículo mientras este salia del recinto y se perdía de vista. La bestia negra hizo un gesto a su compañero, que comenzó a correr tras el otro, convirtiéndose en otra majestuoso lobo gigante.

A espaldas de Giulietta, otro lupino apareció, aterrizando sobre el techo de la caseta en la que la mujer estaba apoyada, deformándola con su peso. Dorian, asustado por la repentina aparición del hombre lobo abrió fuego, aunque la bestia los evitó moviéndose rápidamente. Dorian pudo escuchar un gruñido, proveniente de donde él habia estado escondido momentos antes.

Vladímir, en un rápido movimiento, tomó la beretta que habia tirado antes al suelo, y dió unos pasos hacia atrás, sopesando sus posibilidades. El hombre lobo, que el observaba, como el depredador que mira a su presa poco antes de matarla, bloqueaba el camino hacia el único vehículo que les quedaba, y pasar corriendo por su lado no parecía la alternativa más segura. Se llevó la mano izquierda a la espalda, a la altura de su cintura. Asió una de las dos granadas de fragmentación que llevaba. 9 balas y dos granadas, pensó. En esas condiciones no tenía nada que hacer.

Miró a Giulietta, que aún parecía algo magullada. Era la primera vez que la veía mostrando su poderío, y era una visión escalofirante, a la vez que fascinante para él. Vió también a Dorian, que la ayudaba a ponerse en pie. Los otros lobos, quizá intimidados por ver a su hermano muerto, parecían reacios a lanzar un ataque directo, aunque no tardarían mucho.

Tuvo una idea. Era un completo órdago a la grande. Y se ponia en peligro a sí mismo y a la pareja. Pero necesitaba hacer todo lo que iba a hacer si queria darse una oportunidad a si mismo. Vamos allá.

Dió un paso a la derecha, mirando a su izquierda, hacia la caseta. Enfundó la pistola, mirando al lobo, que dió un paso hacia él, tensando la máquinaria de muerte que eran sus musculos. Se concentró, llamando al poder de la sangre.

- ¡Dorian, llévatela! ¡Al coche! ¡CORRED! - gritó con todas sus fuerzas, lanzando la granada hacia el techo de la cabaña donde estaban Dorian y Giulietta. Saltó como un relámpago hacia su derecha, justo a tiempo para que la garra del hombre lobo sólo pudiera destrozarle el costado del kevlar, sin llegar a tocarle.

Dorian cogió a Giulietta como pudo y juntos se alejaron lo que pudieron de la explosión de la granada sobre la cabaña.

Aterrizó al lado del fianna muerto, y mantuvo la concentración, cogió aprisa la mochila, la lanzó con todas sus fuerzas hacia la boca de la cueva, y salió corriendo tras ella, mientras el hombre lobo se daba la vuelta buscándolo, y la granada iluminaba la noche, explotando sobre la cabaña.

Cuando la granada explotó Dorian cayó al suelo junto con Giulietta, quien se puso en pie y desenvainó las dos dagas que llevaba sujetas al muslo, aún en forma de sombras se colocó a la defensiva.

- Pon el coche en marcha y traelo. - Ordenó tajante la cainita, su voz era mas grave de lo habitual, casi gutural, entre la oscuridad que la rodeaba solo había dos puntos de fulgurante luz verde.

Más por el miedo que por la orden el joven salió corriendo hacia la furgoneta de la entrada.

El garou que acechaba en la oscuridad cargó hacía el remolino de sombras, cuando casi podía alcanzar a la inmovil lasombra los cuatro tentáculos que salían de su cuerpo salieron disparados hacia las extremidades del garou haciéndole caer, Giulietta saltó para evitar se arrollada por el gran lobo mientras los zarcillos se retorcían intentando inmovilizar al enfurecido garou.

El lupino se arrastraba por el suelo mientras las mujer saltaba usando los tentáculos que apresaban a su enemigo como apoyo, pero calculó mal las distancias y la bestia la agarró fuertemente por la pierna clavándole las garras y haciendo que cayera al suelo, un gutural grito de dolor surgió de la forma sombría que ahora era Giulietta.

Corriendo a toda velocidad, Vlad desenfundó y disparó al lobo, mientras pasaba por su lado, hiriéndole. El lobo rugió de dolor y saltó sobre él. Por suerte, el poder de la sangre permtió a Vlad estirar más la zancada, salvándole de la mortal garra. Aún así, notó como cuatro cuchillas hundian en su espalda. Reprimiendo un grito, rodó por el suelo, hacia la mochila. A su espalda podía escuchar a la bestia, a apenas unos metros de él.

Dorian consiguió llegar al coche, aunque no pudo evitar quedar paralizado unos instantes al oir el grito de su señora, entró en el coche y a toda velocidad condujo hacia donde se encontraba Giulietta.

Vlad, incorporándose lo mas rápido que pudo, soltó la pistola, levantó la mochila con la otra mano, y aprovechando inercia, la tiró hacia la boca de la cueva, esforzándose al maximo. Algunos objetos que no podía distinguir cayeron al suelo. La mochila cayó dentro. ¡Unos metros más!, pensó. Su espalda ardía.

Al caer al suelo la mujer clavó las argénteas dagas en la garra que tan dolorosamente la apresaba, el lupino aulló de dolor y desgarró la pierna de la mujer antes de soltarla, la sangre cainita manaba sin cesar tiñendo la tierra de rojo. Ell lupino forcejeaba para liberarse de los zarcillos, que a causa de las graves heridas de su portadora ahora era débiles, consiguiendo soltarse en escasos segundos.

La mujer intentaba concentrar la poca sangre que le quedaba para cerrar la herida mientras rodaba alejándose del vampiro. En ese momento la furgoneta entró a toda velocidad en el campamento arrollando al lupino que atacaba a Giulietta, el garou salió despedido por el impacto, Dorian salió rápidamente y metió a Giulietta en la furgoneta, hechó un vistazo rápido a su alrededor y al no ver a Vladimir volvió al coche y a toda velocidad salió del recinto.

Vlad siguió corriendo. Desenfundó el otro arma y disparó a ciegas hacia atras. Con suerte el lobo, temiendo recibir más plata, titubearía un segundo, dandole el tiempo justo. Cogió la granada con la otra mano y quitó la anilla con el pulgar. Contó los segundos.

10... El lobo seguía corriendo tras él ... 9 ... su espalda ardía ... 8 ... unos metros más ...7... stomp, stomp, stomp, stomp ...6... pensó por un momento en Giulietta y Dorian ... 5 ... gritó, mientras su sangre reactivaba una vez más sus músculos ... 4 ... notó el zumbido de un zarpazo en su espalda ... 3 ... l
un golpe en el hombro derecho le dejó sin pistola, los cortes ardían ...2... se lanzó en plancha hacia el interior de la cueva, soltando la granada a su espalda...1... se sumió en la oscuridad...

Dorian y Giulietta escuchan una explosión en su huida en coche. El joven apretó el acelerador mirando siempre por el retrovisor comprobando que no les siguieran, y de momento así parecía que era. Giulietta, yacía en el asiento trasero del coche, casi a punto de perder la consciencia, había empleado gran cantidad de sangre en curarse, pero no había sido suficiente... la sangre resbalaba por la tapicería de la furgoneta.