
Estimada Giulietta:
Te escribo para felicitarte por tu exitosa inserción en la comunidad cainita de la ciudad, en Roma están muy contentos en ese aspecto.
Aunque he de decirte que esperan resultados pronto, tienes que procurar hacerte con el obispado lo antes posible, acércate al arzobispo, dale lo que quiera a cambio del puesto, no hay precio lo suficientemente alto a pagar para hacernos con el control de la ciudad, es un punto clave en los planes que Roma tiene para el Sabbat, todos contamos contigo, sé que no me defraudarás.
Con cariño, Gregory Valkas.
La cainita estaba segura de sí misma, creía ir por buen camino para conseguir su objetivo, puede que la fiesta no hubiera sido un gran éxito, eso por no catalogarla de estrepitoso fracaso, pero una de las conclusiones que había sacado era que el actual arzobispo no contaba con muchas amistades en la ciudad, eso le facilitaría el trabajo, sería más fácil acercarse a él si ningún compañero entrometido se ponía de por medio, tenía que ganarse su confianza… ¿realmente puede un malkavian llegar a confiar en alguien? No sabía la respuesta, pero estaba dispuesta a averiguarlo…
Giulietta estaba ensimismada en sus pensamientos, sus verdes ojos se posaban sobre la carta pero su mirada se iba mas allá...
Toc, toc.
Alguien llamaba a la puerta del despacho. La cainita puso nuevamente los pies sobre la tierra y guardó la carta de su sire un el primer cajón del escritorio.
- Adelante.
Dorian abrió la puerta y anunció la llegada del arzobispo.
- Mi señora, el arzobispo Von Thremischek ha venido a verla.
Giulietta sonrió satisfecha. Perfecto…
- Hazle pasar. – Contestó mientras se ponía en pie para recibir a Vladimir.
Vladimir entro con gesto serio, saludando a la cainita con un leve gesto de la mano. Dejó el maletín en la silla de las visitas, y se cruzó de brazos frente al escritorio.
- Necesito vuestra ayuda.
Giulietta sonrió satisfecha al oir las palabras del arzobispo. Tomó asiento y señaló a uno de los sillones para que Vlad hiciera lo propio.
- Sólo teneis que decir que necesitais y haré todo lo que esté en mi mano por ayudaros.
Vladimir podia oler la ambición de la Lasombra.
- La situación es esta: pasado mañana, al anochecer, me reuniré con Gaethanus en el bosque de las afueras, hemos organizado una expedición en las ruinas tartésicas de la zona. Esto incluye descender a una camara mortuoria. Obviamente, es previsible que el Mago haya organizado una emboscada, y lo que podría ser peor, podriamos ser atacados por Lupinos. - un escalofrio recorrio su espinazo - Teniendo en cuenta que la luna estará llena, el peligro es aún mayor. Él llevará sus siervos, y yo a los mios, pero necesito equilibrar la balanza. - señalo a la mujer con una mano abierta hacia arriba. - ahi es donde vos, espero, podais entrar en juego...
Giulietta permaneció pensativa unos instantes...
- Lo cierto es que no se muy bien como podría ayudaros... el poder de mi sangre no es excepcionalmente poderoso, aunque... - La lasombra se puso en pie y se acercó a una de las estanterias repletas de libros de ocultismo. - Creo que estaba por aqui... - Sacó un par de polvorientos libros en latin y los ojeó rápidamente. - Aquí está. - Dejó nuevamente uno de los tomos en la estantería y volvió al escritorio con el otro en la mano, lo dejó sobre la mesa y se lo mostró a Vlad. En la desgastada portada sólo se reconocían dos palabras: Ignobilis Ritae.
Vlad paso su mano por la cubierta del viejo libro.
- ¿Ritos? ¿Conoceis las artes de la hechicería? ¿Pensais que esto puede ayudarnos en combate, o guiar los astros a nuestro favor? - Vladimir, sonriente, parecia algo incrédulo.
Giulietta parecía algo sorprendida.
- ¿acaso no estais familiarizado con estas prácticas? - la mujer midió sus palabras con cautela. - Es común que los altos cargos de la secta no solo conozcan estos rituales... si no que los practiquen con cierta asiduidad...
La mujer abrió el libro, parecía conocerlo bastante bien, puesto que en seguida encontró lo que andaba buscando, giro el libro hacia Vladimir y señaló un apartado... Rito marcial... según la descripción del libro, ese ritual servía para aumentar la fuerza de los vampiros durante un periodo de tiempo superior al que el simple uso de la sangre podía ofrecer, podían leerse palabras relacionadas con el fervor de la batalla y la fiereza de los que practicaban dicho ritual.
- Este también podría resultar útil. - Dijo pasando un par de páginas... Rito de Sigilo... este ritual decía invocar augurios favorales que aumentaría la indetectabilidad de los participantes... - No subestimeis el poder de la "magia" - dijo esta última palabra con cierta condescendencia.
El cainita sonrió al notar la irritiación de la vampiresa.
- Bien, si asi lo estimais oportuno, hagase vuestra voluntad. Espero que vuestra confianza en estas ... "artes" - recalcó la palabra, menospreciandola - nos sirvan a todos. Me encargaré de conseguiros el equipo espeleológico adecuado. Portad las armas que considereis oportunas, nunca se sabe. Ah, y aparte de algun siervo, llevad a Dorian. Un par adicional de brazos competentes no estará de más, por vuestra protección. -sonrió-. Mañana vendré en persona a poneros al corriente del plan, y vos me informareis de qué nuevos "pases mágicos" podreis preparar, y de los menesteres necesarios. ¿Alguna consideración adicional? - pregunto tras coger el maletin y dirigiéndose a la puerta.
Giulietta no pudo evitar esbozar una sonrisa ante el escepticismo de Vladimir... pobre iluso... pensaba divertida para sí misma.
- Si, hay algo - la mujer se puso en pie. - Si realmente quereis beneficiaros de las ventajas de estos rituales venid a primera hora de la noche pasado mañana, tendré un ritual preparado para vuestra llegada, tal vez alguna de las... "practicas" - dijo en tono burlesco - requeridas os resulten... extrañas, pero... podeis confiar en mi, no os decepcionaré. - Dijo mirando fijamente a los ojos del malkavian con una oscura sonrisa.
El Lunático observó los fulgurantes ojos verdes de la Sombrillita. Apartó la mirada y sonrió, negando con la cabeza. Esperaba que aquello funcionara, pero tenía muchas dudas. No solo no conocía los rituales, si no que además el tema de la "magia" le parecía algo así como un engañabobos. Resultaba raro que para un vampiro, algo sobrenatural resultara inverosimil, pero así funcionaba la tarada cabeza del malkavian.
- Bien, traeré además a mi séquito, para que se beneficie de la ceremonia... ¿haceis descuentos a grupos, pitonisa? - rio levemente mientras salia por la puerta. Dio las buenas noches a Dorian cuando se lo cruzó por el pasillo.
La mujer se despidió con una leve inclinación de cabeza y una vez en arzobispo se hubo ido fue en busca de Dorian.
- Ve preparándote... pasado mañana nos vamos de caza. - Dijo al muchacho mientras sin dejar de andar se dirigía a una de las salas de la parte de atrás del castillo.
- ¿De caza? ¿a cazar qué? ¿sanguijuelas? - preguntó en jóven extrañado.
- Puede, y también puede que hombres lobo, así que sabes que tipo de munición has de llevar...
- ¿Hombres lobo? - el joven estaba entre sorprendido y asustado. - ¿Hablas en serio?
- Totalmente. - La lasombra se detuvo ante la puerta, y tras introducir un código en un panel lateral esta se abrió, entró dentro.
Una sala espaciosa llena de armas de filo de todo tipo y tamaño, distintas épocas y procedencias, todas reunidas en exposión.
- En serio, deberias dejarte de tonterias y hacerte con una buena pistola. - Dijo Dorian entrando tras su señora.
- No seas estúpido, ¿como menospreciar el verdadero arte? - contestó la mujer cogiendo una fina daga curva y elevándola hasta su rostro, esbozó una leve sonrisa.
Dorian se encogió de hombros y salió de la sala. No tiene remedio, pensó mientras se dirigía a su habitación.
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