
Dorian se levantó a media tarde, después de desayunar tomó un aspirina, la cabeza la iba a explotar, a penas pudo conciliar el sueño, cada vez que cerraba los ojos las escenas vividas la noche anterior asaltaban su mente...
Tras ducharse y vestirse salió del castillo y subió al coche ycondujo hacoa la ciudad, compraría un nuevo traje para Giulietta y piezas de equipo para reemplazar el perdido la noche anterior. Cuando volvía pasó por delante de La Salle, al acerlo aminoró la velocidad, recordó a Ambrosio, el mayordomo del arzobispo, un buen tipo, pensó en parar a contarle lo acontecido, pero finalmente reanudó la marcha, no merece la pena preocuparle ahora...
Volvió al castillo, preparó el equipo que utilizarian por la noche y dejó el traje nuevo en la cómoda del pasillo cercana a la habitación donde descansaba Giulietta.
Cocinó unos mediocres espaguetis a la boloñesa y cenó, con los ojos mirando a la televisión y la mente aún perdida... ¿no debería alegrarse de la desaparición del arzobispo? conseguiría el cargo que deseaba... a Dorian no le gustaba nada la idea de que Giulietta se interesara tanto por el loco... más bien le preocupaba... acabó quedandose dormido sin darse cuenta.
Minutos después del anochecer Giulietta despertó, se puso en pie, su pierna estaba mucho mejor, concentró su sangre por última vez y su pierna volvió a ser la de siempre. Era hora de desayunar y volver a la excavación. Cogió el cadaver de la noche anterior y salió de la habitación, sonrió al ver el nuevo traje de neopreno y continuó andando hasta el sótano cargando con el cuerpo. Salió a los pocos minutos sin cadáver y con toda la sangre que necesitaba. Al pasar por delante del salón vió a Dorian dormitanto.
- ¡Despierta! - grito desde el pasillo - ¡nos vamos! - volvió escaleras arriba, se dió una rápida ducha y se puso el traje colocando también todos los pertrechos.
Una vez ambos estuvieron listos subieron a la furgoneta y volvieron al lugar de la excavación.
Aparcaron en las inmediaciones de la excavación, silenciosamente se acercaron a la valla del perímetro, estaba totalmente destrozada... entraron por uno de los grandes agujeros y procedieron a investigar la zona, atentos a su alrededor, puesto que si aún había garous por la zona ya sabrían que estaban allí... incluso puede que Gaethano volviera a hacer un recuento de víctimas... aunque ese sería el menor de sus males.
Giulietta se acercó a la entrada de la cueva, totalmente sellada... ¡maldita sea! no había forma de entrar.
- Ven a ver esto... - Dorian estaba en mitad del improvisado campo de batalla, cuando la vampira se acercó a él señaló tres enormes charcos de sangre seca. - Ahi estaban los cuerpos de los hombres lobo que murieron... - comenzó a andar siguiendo un reguero de tierra roja hasta cerca de la alambrada - se llevaron los cadáveres.
El fianna qu e mataron Ramón y Nico... el hijo de Gaia con el que acabaró Dorian... el atropellado...
- Falta uno... - andó hacía una caseta totalmente deformada y quemada - aquí.
... el de la granada... miró hacia la carretera por donde huyó Gaeth... y había otro más... volvió a la entrada de la cueva
- Falta uno, tal vez... esté bajo ese montón de rocas... o puede que huyera... no creo que vuelvan esta noche, así que será mejor que nos demos prisa - dijo comenzando a quitar los pesados trozos de piedra...
- ¿De verdad piensas quitar las piedras una a una? - Dorian alucinaba mirando el montón de rocas - ni de coña.
¿A quién pretendía engañar? lo cierto es que al coger la piedra casi se le cae, no parecía que pesaran tanto... se dio cuenta de que podría estar toda la noche moviendo piedras que al amanecer aún habría más... soltó la piedra.
- Es inútil... necesitamos una excavadora o algo así... ¿se te ocurre donde podemos conseguir una? - preguntó la lasombra.
- Si, pero no a las tres y media de la madrugada... será dificil despejar la entrada... puede tardar un par de días...
- A primera hora del día conseguirás una máquina de esas y gente que te ayude, quiero que para el anochecer esa entrada esté despejada...
El joven resopló disgustado... si lo llego a saber no digo nada... comenzó a andar hacia la furgoneta...
- Si quires que mañana me pase el día currando tengo que dormir, asi que mejor si nos vamos y tal... - dijo señalando hacia la salida.
- Ve tú, yo iré andando dentro de un rato... no te preocupes.
- Está bien. - Continuó su camino hacia el vehículo y volvió a descansar al castillo.
Giulietta se sentó en una de las rocas ...un dia más... un dia era demasiado tiempo... demasiado tiempo para saber si al arzobispo seguía vivo... demasiado tiempo para que un vampiro como él mantuviera la cordura, encerrado ahi dentro... solo consio mismo...
Algo desvió la atención de la lasombra, un brillo plateado, se acercó a un revuelto montón de arena, una de las dagas que había usado la noche anterior estaba medio enterrada, llena de sangre seca y tierra, apenas reconocible.
Tras limpiarla un poco con el guante la guardó en la mochila.
- ¿Dónde estará el estoque...?
Se acercó a la caseta donde estalló la granada, ahi fue donde le clavó el estoque al hijo de gaia... su cadaver cayó aquí, mirando el charco de sangre seca, así que debería estar... aquí, se agachó para cogerlo, cuando lo tomó por la empuñadura y lo elevó se dio cuenta de que la hoja estaba rota por la mitad, estaba totalmente inservible, aunque por fortuna era reparable.
Miró a su alrededor, aún faltaban unas horas para el amanecer, y no había nada que pudiera hacer para agilizar las cosas. Caminaba hacia la salida cuando creyó oir algo... una especie de interferencia... ¡la radio! la mujer guardó silencio, volvió a oir el ruido... cada vez lo tenía más cerca... allí, desenterró el pequeño auricular, estaba aplastado y retorcido, pero parecía que aún funcionaba...
- ¿Hola? ¿alguien me recibe? ¿Vladimir? - el aparato no reaccionaba, tal vez estaba fuera de alcance, o hubiera demasiadas interferencias... o que simplemente no funcionaba - ¿alguien me oye? ¿hola? - se sentía estúpida gritando a un pequeño auricular sin recibir respuesta... guardó el aparato en la mochila, tal vez al día siguiente les fuera más útil.
Salió del recinto y dando un paseo se dirigió al castillo. Pensaba en lo que se encontrarían al día siguiente, ninguna de las imágenes que le venian a la mente era de su agrado, y mejor era no pensar en las consecuencias de lo que puedieran encontrar... a cada cual peor...
¿Hasta que punto quería encontrar a Vladimir? ¿quería encontrarle a él... o a sus cenizas? negaba con la cabeza, no quería pensar en ello.
Llegó al castillo, a pesar de faltar aún casi una hora para el amanecer fue directa a la habitación donde había descansado la noche anterior, como siempre corrió el dosel y tras dejar el traje en el sillón se metió en la cama. A veces le gustaba acostarse como una humana normal, más bien le relajaba... finalmente se quedó "dormida".
Tras ducharse y vestirse salió del castillo y subió al coche ycondujo hacoa la ciudad, compraría un nuevo traje para Giulietta y piezas de equipo para reemplazar el perdido la noche anterior. Cuando volvía pasó por delante de La Salle, al acerlo aminoró la velocidad, recordó a Ambrosio, el mayordomo del arzobispo, un buen tipo, pensó en parar a contarle lo acontecido, pero finalmente reanudó la marcha, no merece la pena preocuparle ahora...
Volvió al castillo, preparó el equipo que utilizarian por la noche y dejó el traje nuevo en la cómoda del pasillo cercana a la habitación donde descansaba Giulietta.
Cocinó unos mediocres espaguetis a la boloñesa y cenó, con los ojos mirando a la televisión y la mente aún perdida... ¿no debería alegrarse de la desaparición del arzobispo? conseguiría el cargo que deseaba... a Dorian no le gustaba nada la idea de que Giulietta se interesara tanto por el loco... más bien le preocupaba... acabó quedandose dormido sin darse cuenta.
Minutos después del anochecer Giulietta despertó, se puso en pie, su pierna estaba mucho mejor, concentró su sangre por última vez y su pierna volvió a ser la de siempre. Era hora de desayunar y volver a la excavación. Cogió el cadaver de la noche anterior y salió de la habitación, sonrió al ver el nuevo traje de neopreno y continuó andando hasta el sótano cargando con el cuerpo. Salió a los pocos minutos sin cadáver y con toda la sangre que necesitaba. Al pasar por delante del salón vió a Dorian dormitanto.
- ¡Despierta! - grito desde el pasillo - ¡nos vamos! - volvió escaleras arriba, se dió una rápida ducha y se puso el traje colocando también todos los pertrechos.
Una vez ambos estuvieron listos subieron a la furgoneta y volvieron al lugar de la excavación.
Aparcaron en las inmediaciones de la excavación, silenciosamente se acercaron a la valla del perímetro, estaba totalmente destrozada... entraron por uno de los grandes agujeros y procedieron a investigar la zona, atentos a su alrededor, puesto que si aún había garous por la zona ya sabrían que estaban allí... incluso puede que Gaethano volviera a hacer un recuento de víctimas... aunque ese sería el menor de sus males.
Giulietta se acercó a la entrada de la cueva, totalmente sellada... ¡maldita sea! no había forma de entrar.
- Ven a ver esto... - Dorian estaba en mitad del improvisado campo de batalla, cuando la vampira se acercó a él señaló tres enormes charcos de sangre seca. - Ahi estaban los cuerpos de los hombres lobo que murieron... - comenzó a andar siguiendo un reguero de tierra roja hasta cerca de la alambrada - se llevaron los cadáveres.
El fianna qu e mataron Ramón y Nico... el hijo de Gaia con el que acabaró Dorian... el atropellado...
- Falta uno... - andó hacía una caseta totalmente deformada y quemada - aquí.
... el de la granada... miró hacia la carretera por donde huyó Gaeth... y había otro más... volvió a la entrada de la cueva
- Falta uno, tal vez... esté bajo ese montón de rocas... o puede que huyera... no creo que vuelvan esta noche, así que será mejor que nos demos prisa - dijo comenzando a quitar los pesados trozos de piedra...
- ¿De verdad piensas quitar las piedras una a una? - Dorian alucinaba mirando el montón de rocas - ni de coña.
¿A quién pretendía engañar? lo cierto es que al coger la piedra casi se le cae, no parecía que pesaran tanto... se dio cuenta de que podría estar toda la noche moviendo piedras que al amanecer aún habría más... soltó la piedra.
- Es inútil... necesitamos una excavadora o algo así... ¿se te ocurre donde podemos conseguir una? - preguntó la lasombra.
- Si, pero no a las tres y media de la madrugada... será dificil despejar la entrada... puede tardar un par de días...
- A primera hora del día conseguirás una máquina de esas y gente que te ayude, quiero que para el anochecer esa entrada esté despejada...
El joven resopló disgustado... si lo llego a saber no digo nada... comenzó a andar hacia la furgoneta...
- Si quires que mañana me pase el día currando tengo que dormir, asi que mejor si nos vamos y tal... - dijo señalando hacia la salida.
- Ve tú, yo iré andando dentro de un rato... no te preocupes.
- Está bien. - Continuó su camino hacia el vehículo y volvió a descansar al castillo.
Giulietta se sentó en una de las rocas ...un dia más... un dia era demasiado tiempo... demasiado tiempo para saber si al arzobispo seguía vivo... demasiado tiempo para que un vampiro como él mantuviera la cordura, encerrado ahi dentro... solo consio mismo...
Algo desvió la atención de la lasombra, un brillo plateado, se acercó a un revuelto montón de arena, una de las dagas que había usado la noche anterior estaba medio enterrada, llena de sangre seca y tierra, apenas reconocible.
Tras limpiarla un poco con el guante la guardó en la mochila.
- ¿Dónde estará el estoque...?
Se acercó a la caseta donde estalló la granada, ahi fue donde le clavó el estoque al hijo de gaia... su cadaver cayó aquí, mirando el charco de sangre seca, así que debería estar... aquí, se agachó para cogerlo, cuando lo tomó por la empuñadura y lo elevó se dio cuenta de que la hoja estaba rota por la mitad, estaba totalmente inservible, aunque por fortuna era reparable.
Miró a su alrededor, aún faltaban unas horas para el amanecer, y no había nada que pudiera hacer para agilizar las cosas. Caminaba hacia la salida cuando creyó oir algo... una especie de interferencia... ¡la radio! la mujer guardó silencio, volvió a oir el ruido... cada vez lo tenía más cerca... allí, desenterró el pequeño auricular, estaba aplastado y retorcido, pero parecía que aún funcionaba...
- ¿Hola? ¿alguien me recibe? ¿Vladimir? - el aparato no reaccionaba, tal vez estaba fuera de alcance, o hubiera demasiadas interferencias... o que simplemente no funcionaba - ¿alguien me oye? ¿hola? - se sentía estúpida gritando a un pequeño auricular sin recibir respuesta... guardó el aparato en la mochila, tal vez al día siguiente les fuera más útil.
Salió del recinto y dando un paseo se dirigió al castillo. Pensaba en lo que se encontrarían al día siguiente, ninguna de las imágenes que le venian a la mente era de su agrado, y mejor era no pensar en las consecuencias de lo que puedieran encontrar... a cada cual peor...
¿Hasta que punto quería encontrar a Vladimir? ¿quería encontrarle a él... o a sus cenizas? negaba con la cabeza, no quería pensar en ello.
Llegó al castillo, a pesar de faltar aún casi una hora para el amanecer fue directa a la habitación donde había descansado la noche anterior, como siempre corrió el dosel y tras dejar el traje en el sillón se metió en la cama. A veces le gustaba acostarse como una humana normal, más bien le relajaba... finalmente se quedó "dormida".
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