miércoles, 13 de abril de 2005

De como el pez grande se come al chico


Era una noche de tormenta, y estaba encargandome, como siempre de las labores administrativas y burocraticas del Arzobispado. El Sombrilla estaba todo el dia encerrado en sus dependencias aislado del mundo y sus deberes. Mientras, yo tenia que comerme todos sus marrones y procurar que todo fuera bien, mas por mi bien que por el suyo.

Estaba ya harto de esta situacion cuando terminé. Asi que pensé...porque no?

Llamé a Ambrosio y a otros de mis siervientes, y les dije que tomaran sus armas. Era hora de exterminar alguna rata. Yo mismo tomé una de mis estacas, mi arma favorita. Tan simple y tan util para mis habituales propositos para con otros vastagos.

Lideré al grupo mientras bajabamos por las criptas iluminadas con antorchas. Nos internamos en las dependencias del Sombrilla, mientras algunos de sus sirvientes nos miraban con cara extrañada. Sin embargo esas sabandijas son meros titeres, y con una mirada y un gesto, se apartaban, sabiendo ya quien era su nuevo amo al que debian lealtad.

Finalmente llegamos a las habitaciones del Arzobispo. Dos miembros de su guardia pretoriana flanqueaban las puertas.

No podreis pasar sin autorizacion previa de Su Eminencia

Preguntale entonces si me deja pasar

Su Eminencia se encuentra ocupado en este instante y no atenderá visitas

Entonces, cual pavo real, desplegué mis dotes de oratoria, y les obligué a atenderme(PRESENCIA). Les hable de la inactividad, del aburrimiento, del ostracismo al que les relegaba su amo, como meros automatas, de cuánto necesitaban algo de acción para desentumecerse, de reclamar lo que por derecho es suyo y el Sombrilla les negaba a base de confinamiento rutinario.

Tardaron poco en arrodillarse ante mi.

Yo mismo abrí la puerta. Para mi sorpresa la habitacion estaba sumida en la mas absoluta oscuridad. Llamé a Ambrosio para que trajera una antorcha, pero aun asi, parecia que las sombras de las paredes absobian la luz. Pedí a Ambrosio que se quedara en la puerta y cerrara. Mientras, afine mis sentidos(AUSPEX) hasta ver el aura del Sombrilla. Estaba tumbado, el muy necio descansaba placidamente.

Me aproxime a él. Y perdí la razón. Suele pasar cuando tengo a una presa muy al alcance. Riendo histericamente, clave la estaca en su pecho. Su cara de sorpresa, terror y enfado nunca se borrara de mi mente...como pronto quedaria su alma tambien.

Comencé a dar vueltas alrededor de él, insultandolo y riendo, incluso graznando. El solo podia seguirme con los ojos. Si las miradas mataran, yo habria caido fulminado infinitas veces en solo un par de minutos.

Finalmente me dejé de chorradas y me subi encima syua. Pisé su cara, haciendolo sangrar. Patee su cabeza. Y presa de un cuasi-frenesí, me sente a horcajadas sobre su pecho, con cuidado de no mover la estaca, y en esta espectacular posicion, lo agarre con una mano del cuello, mientras con la otra le hacia polvo la cara.

Creo que incluso en el Eliseo, Marian debio escuchar mis psicoticas carcajadas. Incluso recuerdo que tuve una ereccion, de lo excitado que estaba. De forma involuntaria, que maravilla.

Cuando su cara no era mas que una papilla sanguinolenta, clave mis colmillos en su cuello, disfrutando cada trago como los primeros que tomé tras mi Abrazo. Finalmente, llegó el duelo de voluntades. Sus gritos psiquicos luchaban para desconcentrarme de mi tarea, pero ya habia hecho esto otras veces, y tenia cierta habilidad.

Tras unos minutos de intensa lucha mental, el sombrilla claudicó. Me recline hacia atrás mietnras su cuerpo se convertia en cenizas, agotado por el esfuerzo. En mi cabeza, todavia oia sus insultos, hasta que el resto de voces que me aclamaban y vitoreaban la hicieron enmudecer.

Me levanté, y me dirigi a la puerta. Ambrosio me miro con una mezcla de miedo y admiracion. Salimos por la puerta, y todos me miraron. Cuando les devolvi la mirada, bajaron sus ojos y se arrodillaron ante mi.

Finalmente, se hace justicia. A partir de ahora me llamareis "Su eminencia", y respondereis unicamente ante mi. Ahora, salid fuera, esparcid la noticia, formad jaleo, festejad este dia, tomad lo que querais y no respondais ante nadie. Y si alguien os pregunta, decid que es solo una pequeña muestra de lo que está por venir!!

Todos levantaron sus puños y gritaron enfervorecidos como animales, algunos coreaban mi nombre.

ID!

Se dispersaon, excepto Ambrosio.

Tu tambien, mereces algo de descanso

Hizo una reverencia: Gracias amo y marchó con los otros.

Me dirigi agotado hacia mis habitaciones, no sin antes ordenar a los criados del Sombrilla que llevaran sus documentos y pertenencias a mis habitaciones para inspeccionarlos.

Necesitaba descansar como nunca antes. Ya era oficialmente lo que venia siendo desde que llegue a esta ciudad, y solo me esperarian mas problemas. Y tendria que lidiar con Vykos tambien. Al recordar su nombre, un espasmo de agudo dolor recorrió todo mi cuerpo.

DEBIA descansar...

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