
"Probablemente ya sabia que estaba aqui, esto es simplemente por mantener las formas y tratar de establecer quien tiene el control" -pensó el cainita.
Observó la decoración, clásica, con acabados en madera y marmol, contrastando con el estilo renacentista del edificio. Una voz le indicó que podía pasar.
Bajo por el pasillo, acompañado solo por sus propios pasos. Cuadros con diferentes personajes y escenas le observaban desde la pared, desde donde unas pequeñas velas daban la unica y lugubre iluminación que habia en la galeria. Encontró al siervo esperandole a la vuelta de una esquina. Le guió hasta una puerta, que abrió para el Arzobispo, y que cerró después.
La cálida iluminación del pasillo contrastaba con la iluminación fria, y verdosa, de la sala en la que habia entrado. Paredes de marmol con planos, mapas y antiguos grabados, iluminadas por llamas verdosas en las esquinas superiores de la habitación. Eran en realidad bombillas verdes, con pequeños ventiladores y papelillos que simulaban ser las llamas.
En el centro de la sala, una gran mesa albergaba un plano a gran escala de lo que parecia ser la excavación, por lo que pudo ver Vlad. Encima y a los lados, montones de papeles revelaban un intenso trabajo de estudio. A un lado, descansaban dos copas de cristal, y una oscura botella sin adornos ni etiquetas.
Gaethanus entró por la misma puerta que él, encendiendo su pipa. Su vestimenta, unos vaqueros y una camisa de franela a cuadros, eran totalmente informales para alguien de su posición, pero no preocupaba a Vlad la vestimenta de su interlocutor, si no su aura de superioridad.
- Señor Thremischeck, bienvenido a mi estudio. - el Tremere estrecho la mano del Malkavian. - Perdone el desorden, trabajo mucho e intensamente, y despues de tanto tiempo, hay orden en este aparente caos. - tomó una calada de su pipa, mientras pasaba al otro lado de la gran mesa, para enfrentar a Vlad. - Bien, no considero que sea usted de andarse con rodeos. Así que vayamos directos al asunto. - su tono se volvió más grave, asi como su mirada mas directa.
Vlad dejo el maletín en la mesa, con media sonrisa en el rostro. Solo con ver la mirada y el gesto del cainita, dejado caer sobre los brazos, apoyados rectos sobre la mesa, ya tenia la impredión de que el Tremere lo tenía todo mucho mas estudiado de lo que pensaba en un principio (que ya era bastante), y que ya estaba varios pasos por delante de él.
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