miércoles, 1 de junio de 2005

Pesquisas


Desde el incidente en el local de Clarisse, Vlad había preferido mantenerse alejado de la vida "pública". Prefería dejar que la gente se dedicara a sus asuntos, en lugar de atraer más atención sobre el "hombre pato que acecha en la noche". Incluso habia dejado un poco de lado a Giulietta, con la que prefería mantener la distancia dados los ultimos acontecimientos entre ambos. Ella no le buscaba a él, salvo un par de frías y enrarecidas visitas de cortesía cuando estaba en proceso de recuperación, hacia más de un mes. En algún momento tendría que decirle que ya era Obispo. Seguro que eso reavivaría su interés por él. A veces pensaba demasiado mal de todo el mundo.

El tampoco la buscaba a ella. Se había dedicado a escribir en su diario algun pensamiento fugaz, sobre las pesadillas que tenía - cada vez más frecuentes- y detallando sus nuevos hábitos alimentarios, con un proceso previo más propio de animales cazadores que de vampiros. No había querido escribir sobre Giulietta, porque no quería pensar en ello. Prefería pasar página.

La ciudad estaba tranquila, así que tampoco había mucho que discutir con nadie. El caso, es que la ciudad estaba demasiado tranquila. A sus oídos apenas llegaban rumores sobre los cainitas. Sus agentes solo respondían "sin novedad" al ser preguntados, y lógicamente, Vladímir comenzó a extrañarse.

Hacía tiempo que no sabía nada de Gaethanus, el pérfido Tremere que se la jugara en la excavación. ¿Había sobrevivido? ¿Le habían dado muerte los Lupinos? Por suerte, contaba con los suficientes recursos y contactos como para hacer averiguaciones sin necesidad de inmiscuirse directamente. Conocía a un joven Nosferatu que gustaba de mercadear con información, ya fuera relativa al Sabbat o a La Camarilla. Era suficientemente buen espía como para que los dos bandos prefirieran seguir usando sus servicios pese a saber que a la vez que trabajaba para unos, vendía sus secretos al resto. Era simplemente una cuestión de ver cual era el mejor postor, y de cubrirse bien las espaldas. De dejarle ver lo que quisieras que viera. Así, dias antes hizo los arreglos necesarios para recibirlo en La Salle aquella noche.

El Nosferatu llegó puntual a la cita. Ambrosio lo anunció y le hizo pasar al despacho de su señor, que le esperaba sentado en el sofá, junto a dos mujeres exactamente iguales, de piel blanca y cabello dorado, que vestidas con escuetos y elegantes vestidos, descansaban sus cabezas sobre los muslos del Arzobispo.

- Bienvenido seas, Nikolai, toma asiento, por favor - dijo acompañandose de un gesto de la mano.

El vampiro dejó su sombrero de ala ancha en una pequeña mesilla cerca de la puerta del despacho, revelando un pelo desgreñado y sucio, que cubria parte de su deformado rostro, adornado por una nariz aguileña y una boca deformada por una dentadura caótica que parecía haber sido colocada al azar por un ciego. Vladímir tuvo que reprimir un gesto de asco al verle, y las mujeres abrieron los ojos al verlo, por suerte, estaban demasiado drogadas como para reaccionar más alla de eso.

- Gracias, su eminencia - dijo con una voz gorgoteante y grave, mientras tomaba asiento, sin quitar ojo a las mujeres, especialmente de sus muslos. Tomó una de las copas que habia en la mesa baja y bebió de ella de forma escandalosa. - ¿Que tal os trata el cargo?

- Bien, gracias... pero vamos, Nikolai, no son necesarias las formalidades. Tu mismo lo dices a menudo: "nadie llama a Nikolai si no es para cotillear". - sonrió, observando como el rostro del nosferatu se retorcía en un gesto que podría considerarse equivalente a una sonrisa.

- Si... solo me quieren para hacer negocios... nadie quiere tenerme cerca por mucho mas tiempo de lo que se tarda en hacer un trato... - sorbio la saliva ruidosamente y tragó - ¿que se os ofrece, Arzobispo?

- Bien, directos al asunto. ¿Qué sabeis de la Camarilla de esta ciudad? Ha estado inusualmente tranquila ultimamente... de hecho, temo por la vida de Gaethanus, el primogénito Tremere... ¿sabeis algo de él? - acarició la mejilla de una de las chicas, gesto que atrapó la atención de los saltones ojos de su interlocutor.

- Ahh, no puedo deciros mucho, salvo lo que ya podais intuir, eminencia - dijo sin mirarle, pendiente de la mujer, que le miraba con curiosidad. - He estado ocupado en otros asuntos y negocios, que por supuesto, no son de vuestra incumbencia, de momento. En cualquier caso, puedo preguntar aquí y allá, remover un poco, por si pudiera averiguar algo.

- Sería un buen comienzo - el malkavian jugueteo con el pelode la otra mujer.

- Bien, me encargaré de ello - carraspeó toscamente - ya conoceis el precio... - sorbió saliva nuevamente.

- Por supuesto, Nikolai, por supuesto - sonrió.

Hizo que una de las chicas se incorporara, y la miró a la cara fijamente. Tomo su fina barbilla entre sus dedos indice y pulgar, y le susurró unas palabras al oido. Ella sonrió y se sonrojó ligeramente, mirando furtivamente al nosferatu. Acto seguido se deslizo hacia el suelo y gateó hasta el invitado, que descruzó las piernas cuando ella estuvo lo suficientemente cerca. La mujer se arrodilló entre sus piernas, acariciando sus muslos y subiendo por el torso. Acarició el rostro deformado del nosferatu, cuyas manos, raquiticas y de largos dedos, temblaban de excitación.

Vladimir observó como la mujer apartaba el pelo del rostro del nosferatu, y se acercó a su cara. Miró a la otra chica, que observaba impávida la escena mientras respiraba profundamente, como dormida, aunque despierta. Vladímir se aseguraba de que asi fuera.

Una de las gemelas comenzó a besar y lamer el rostro del nosferatu, que acariciaba sus brazos y espalda, respirando pesadamente. Finalmente, ella le besó en la boca, y apenas diez segundos después, comenzó la masacre.

El nosferatu arranco la lengua de la mujer de un bocado, escupiéndola a continuación, para seguir comiendo - de forma literal - la boca de la mujer, que gritaba de histeria y dolor, despertando del trance. El Arzobispo, asqueado, notó como la gemela que tenia a su lado se agitó, pero le basto una caricia en la cabeza y concentrarse un poco en lo que habia dentro para que volviera a tranquilizarse.

En cuestión de minutos, la mujer se revolvia de dolor en el suelo, sollozando. Le faltaba media cara, se podian ver sus muelas sin esfuerzo. Le faltaba un pecho, parte del pelo, la cara interior del muslo izquierdo, y presentaba desgarros y heridas terribles por todo el cuerpo. Los trozos faltantes se encontraban desperdigados alrededor.

El nosferatu se alzó, limpiando la sangre de su rostro con la manga, y escupiendo más carne. Señaló a su hermana con la mano abierta hacia arriba.

- La tendrás cuando vuelvas con información relevante, rata. - increpó el Arzobispo. Sabia que así conseguiria que Nikolai cumpliera, negarle completar su fetiche ritual con los gemelos le aseguraba que volvería. Tuvo suerte el día que sorprendió al nosferatu realizandolo con otra pareja de desgraciados... preguntando un poco, usando sus artes, y usando la lógica, así como con algun que otro ensayo errado, consiguió afinar hasta dar con el concretísimo punto debil del deformado.

El nosferatu dudó durante unos instantes, enseño los colmillos y gorgoteó. Finalmente, cerró el puño y lo bajó, airado.

- Sea pues, Lunático. - volveré en tres días. Más vale que cumplas. - dijo encajandose el sombrero y revolviendo el pelo para que cubriera su rostro.

- Tranquilo. Sabes que así será. Ahora, vete.

Cuando el nosferatu se marcho dando un portazo. Vladimir levantó a la gemela que tenia al lado.

- Vamos, Ana, recoge todo esto. Tienes que ayudar a tu hermana, tenemos que curarla ¿si?

Ella se limito a asentir. Se acercó a su hermana y la ayudo a levantarse del suelo. Ya no lloraba, pues Vladimiri se habia encargado de que se relajara. La acompañó hasta la puerta, por la que entraba Ambrosio, que la guió por el pasillo.

Vladimir les acompañó, mientras Ana, llorando, limpiaba los restos con los utensilios de limpieza que habia traido Ambrosio.

No hay comentarios: