martes, 7 de febrero de 2006

Un nuevo cuerpo para Vlad

Vlad volvió a la noche siguiente, confortado, a sus actividades fantasmagóricas. Dio una vuelta por el castillo y vio que Carla dormitaba.

Se dirigió al despacho, con la esperanza de ver a Giulietta, mas encontró a un joven dormido en un rincón. Vio la nota en su ropa.

Entró en su cabeza con facilidad, dado que estaba dormido. Se levantó y recompuso. No era un mal cuerpo después de todo. Era más fornido que el suyo, de altura similar, y oh, algo más largo.

Giulietta, la muy picara, tenia buen ojo después de todo. Su ropa olía a discoteca que tiraba para atrás, así que después lo ducharía y pondría algo más elegante, si lo encontraba.

Mientras tanto, se sentó en el sillón de Giu y se dio la vuelta, esperando que Giulietta no le viera al entrar en el despacho.

La noche había caído y Giulietta se había despertado, tras ducharse y cambiarse de ropa bajo a su despacho, para comprobar si Vladimir había pasado por allí para reclamar su nuevo cuerpo durante el día.

Al entrar en el despacho se dio cuenta de que el joven cuerpo no estaba donde lo había dejado, si no sentado cómodamente, con las piernas separadas. Los codos apoyados en las asas del sillón y las manos entrecruzadas frente a su boca.

- Parece que anoche no lo tuviste difícil para decidir... te felicito... - dijo en tono engatusador.

-¿Se te pasó el "enfado"? - dijo haciendo un puchero y con algo de sorna. -Dime ¿qué me cuentas del mundo exterior?

- Que gracioso... - dijo con acritud. - Y comenzó a caminar en dirección a la puerta. - ¿Noticias del exterior? nada interesante... ¡ah, sí! Marian se ha ido de la ciudad y ha dejado el cargo... - sonrió con malicia para sí misma.

- ¿QUE? -se levantó de la sorpresa, y se acercó a Giulietta. - Diría que es increíble, pero, no, no lo es, una Gangrel, no estaría hecha para el cargo. Míralo por el lado bueno, ella se ahorra matarme, yo me ahorro diabolizarla. - Se llevó una mano a la boca, en gesto pensativo. - Dime, ¿campa ya el caos por las calles? ¿O tenemos un príncipe que te mantenga a raya?
Jejejejeje...

La cainita giro sobre sí misma, cara a cara con Vladimir.

- Clarisse ocupa ahora el cargo, ¿quién si no? - Dijo la lasombra con tono divertido mientras se encogía de hombros.

- Hmmmm, bueno, no sé si es alguien para tomar un cargo así, una Toreador, ya sabes..., pero tiene la ventaja de estar más hecha al ambiente de la Camarilla...

Se quedó pensativo por un segundo.

-Bien, ¿qué planes tienes? Quizás ahora, mientras rehace sus alianzas al estilo de la Camarilla, el Principado sea más vulnerable a un ataque - paró en seco. - Si me permites la observación, claro. Tu eres el Arzobispo, no yo. - se sentó en uno de los sofás, sin perder de vista a Giulietta. -No sé si queda para mí algún papel en esta farsa, o si solo soy tu concubino-dijo sonriendo dulcemente... - No estaría mal lo segundo, realmente... - pensó para sí mismo.

Giulietta le siguió con la mirada.

- Sabes que tus consejos serán siempre bien recibidos, no siempre llevados a cabo pero si tomados en cuenta...

Giulietta se acerco a la silla donde estaba sentado Vladimir, colocándose justo enfrente del cainita, se agacho lo suficiente como para quedarse cara a cara y dar al cainita una buena perspectiva de "sus razones".

- Y respecto a lo segundo... si, lo eres, de eso no cabe la menor duda... - Sonrió y miro a la cainita directamente a los ojos.

- ¿Tu me has oído quejarme? - Pasó una mano por la mejilla de Giulietta, sintió su tacto frio. La pasó delicadamente hacia su cuello, y tiró de ella hacia sí. Cuando la tuvo inclinada sobre él, la besó en los labios.

A pesar de que eran un cuerpo distinto y unos labios diferentes los que la besaban la esencia del beso era la misma.

La lasombra se sentó sobre Vlad y empezó a juguetear con su pelo.

- Creo que tenemos que hablar...

Vlad deslizó su mano suavemente por uno de los muslos de la mujer. Su otra mano tomó una de las de la cainita, y la puso sobre su propia mejilla. Como siempre, mirándola a los ojos, le pregunto:

- ¿Sobre? Dime...

- Sobre tu muerte, la que debió haber sido la definitiva, pero no fue. - Giulietta permaneció pensativa unos instantes antes de proseguir. - El otro día, cuando mencione que te había echado de menos dijiste algo... pero tampoco me pareció el momento adecuado para hablar de estas cosas.

No tenía claro a donde quería llegar la cainita con ese tema de conversación. No sabía si quería recordar algo sobre su "muerte". Pero supuso que era algo que tenía que enfrentar tarde o temprano.

-Si quieres hablar sobre eso ahora, antes de que "deje de ser el momento adecuado"-sonrió pícaro. ¿Qué es?

Giulietta miro con seriedad a Vlad, que parecía estar intentando evadir la conversación.

- Tú dijiste que yo podría haber sido tu ancla a la no-vida, y mi pregunta es ¿cómo?

- Bueno,- le costaba un poco concentrarse con la cainita sentada sobre él, pero tenía que encontrar la forma de decirlo.- si aquella noche, hubieras dejado salir algo, un poco, muy poco, una señal, algo, más referente a lo que pasó hace dos noches, en lugar de obcecarte en "quiero que me enseñes el cargo" - dijo esto último intentando imitarla.-...pues creo que hubiera sido algo que me habría hecho replantearme las cosas. - Se lo dijo suavemente, acariciando su mejilla y sonriendo.

Sabía que eran unas palabras duras, con muchas implicaciones, pero esperaba, por su bien, que la mujer no se las tomara mal ni a la tremenda.

Giulietta frunció el ceño momentáneamente.

- ¿Acaso no te basto con que quisiera que te quedaras conmigo? ¿Qué te necesitaba? Recuerdo haber dicho esas palabras exactas, de todos modos tú tampoco me hiciste saber nada en ningún momento... - La mujer callo. - ¿Hubieras preferido continuar con tu cuerpo inmortal?

Vlad tenía que ser delicado...

- Bueno, quizás tu aspecto de avidez de poder hizo que no viera el resto. No sabía si actuabas o era real. De ahí que nunca te dijera nada tampoco. No podía dejar que alguien que aspiraba a ocupar mi cargo, presumiblemente a cualquier coste, supiera que sentía cierta debilidad por ella, aunque pudiera notarlo, y tratara de utilizarme. Cosas de la política, supongo. - No estaba muy seguro de que le hubiera quedado muy diplomático, nunca fue ese su don. - Bueno, mi cuerpo, le tenía cariño, era inmortal y tenia superpoderes, ya sabes -dijo entre risas.- Pero tenía también lacras y bagajes que se perdieron con él, y que me alegro de haber perdido. - Miró sus manos- Sin embargo mira, vuelvo a poder sentir calor, y elegir mi carcasa. No está mal. Aunque no se cuánto durará. Y bueno, de vez en cuando el habitante de la carcasa reclama lo que es suyo, pero no tengo mucho problema con eso, vivir con otros dentro de mi cuerpo era el pan de cada día como Malkavian, jeje. - no supo si las risas le relajaban más a él o a Giulietta. - No sé, con solo tres noches de experiencia, creo que el saldo es positivo de momento.

Sonrió. Esperó que la mujer hubiera oído todo y no se hubiera quedado atrapada en sus primeras palabras. Giulietta asintió.

- Para serte sincera, al principio si actuaba, es cierto que tenía una misión que ya he conseguido con creces, ya que solo se me exigía llegar a ser obispo, y tú eras la clave para conseguirlo... debía caerte bien, mostrarme capaz para el cargo y todo eso. - Giulietta sabía que sus palabras podrían herir a Vlad, pero creyó conveniente confesar. - Aunque, cuando decidiste suicidarte... me di cuenta de que no todo era fachada, por eso no quería que murieras, sabía que mis superiores se alegrarían por ello y estarían orgullos de mi por haber conseguido tanto en tan poco tiempo, pero me daba igual, yo quería que te quedaras conmigo, y ahora que estas aquí... me alegro. - La lasombra sonrió con timidez. - Me satisface que te guste tu nuevo cuerpo y ver tu optimista actitud hacia esta nueva vida, y por lo que parece, la principal causa que te llevo a la muerte ha desaparecido con el sol, ¿no?

La confesión de la cainita fue la confirmación de sus temores. Aunque lo que dijo después le resarció un poco.

Pero cuando vio la tímida sonrisa de la cainita, supo que había tenido suficiente charla, y dio el tema por resuelto. Puso sus manos en las mejillas de Giulietta, y la besó, sin dejar que terminara su última frase.

La mujer se dejo llevar por el beso, al parece sus palabras no le habían molestado tanto como pensaba.

Mientras continuaba besándole le rodeo con sus pálidos brazos y le abrazo fuerte pero con ternura.

Se dejó llevar un poco, se estaba animando bastante. De repente recordó una cosa.

- Jejeje, oye, ¿has hablado con Dorian? Tuvimos un percance el otro día... - rió, acordándose del pobre muchacho.

Giulietta contesto un poco molesta por el repentino cambio de tema.

- Si, ya está solucionado, aunque parece que te pasaste un poco con el... pero ya esta sobre aviso, así que no volverá a pasar, aunque cada vez que cambies de cuerpo y te lo encuentres, díselo... - La mujer recuperó nuevamente la actitud cariñosa. - Bueno, ¿por donde íbamos? - Dijo abalanzándose al cuello de Vlad con pasión.

- Hmmm, no se... - dijo mientras daba pequeños besos en las mejillas, labios y cuello de la mujer. - ¿No tienes asuntos que atender, dado tu cargo? - dijo mientras bajaba uno de los tirantes del vestido, besando su hombro, y bajando hacia su pecho.

Con que esas tenemos... pensó divertida la cainita.

- Uy, tienes razón, - dijo separándose repentinamente de Vlad y subiéndose el tirante del vestido. - Olvidaba que tengo muchísimo que hacer - la mujer se puso en pie simulando tener mucha prisa, - ya nos veremos mañana... o pasado, no sé cuando tendré un hueco en mi agenda.

Y comenzó a andar hacia la salida de la sala rápidamente pero con un seductor contoneo de caderas.

Vlad rió por la reacción de la mujer.

Viéndola marchar moviendo las caderas, se mordió el labio, y se lanzó a por ella. La abrazó desde atrás, pegándose totalmente a ella. Y le susurró al oído, pegando sus labios a la oreja.

- ...no seas mentirosa... ¿me vas a dejar "así"?

- ... no sé, todo depende de ti - Contesto en tono juguetón la cainita.

- Aha... ¿tú qué crees que quiero? - besó su espalda descubierta, apretándola más contra sí mismo, Giulietta podría "notar" perfectamente cuáles eran sus intenciones.

Giulietta y Vlad se fundieron en una sucesión de interminables besos, poco a poco fueron acercándose hacia el escritorio. Vladimir cogió a la lasombra por la cintura y elevándola la sentó sobre la mesa mientras hábilmente Giulietta le iba quitando la camisa y le acercaba a si con las piernas.

La cainita, sin reprimir las ansias mordió con fuerza el cuello del humano y bebió de él, aunque no demasiado, no quería dejarle sin fuerzas tan pronto, sólo necesitaba lo suficiente como para poder aumentar su temperatura corporal y ser "lo más humana posible", cuando por fin le hubo soltado Vlad susurró al oído de la cainita:

- Te quiero...

El desenfreno y la pasión envolvían a las figuras en el escritorio, ya ambos totalmente desnudos...


CENSURADO!!!!!!!!!!!!!!!! Lo que aquí ocurre viene siendo lo mismo que en It wasn't the end, my friend... pero con "algo más" de por medio de por medio.



Varias horas después, y con la espalda ya destrozada, ya que un escritorio no es muy cómodo para según que cosas, y el momento no era para pedir un cambio de escenario, Vlad estaba finalmente tumbado en el sofá, descansando, con Giu tumbada encima suya, relajada.

-Uhmmmf... - resopló. ¿No estuvo mal, no? No se puede decir que maneje mal este cuerpo, ¿verdad? Parecía que hacía eones que deseaba hacerlo contigo.

Acarició el cabello y la cara de la cainita, que le miraba sonriendo dulcemente, asintiendo a sus palabras.

-Deberías ir a acostarte, pronto amanecerá. Tienes un cargo del que ocuparte, y debes estar descansada -sonrió. - Yo haré lo propio. ¿En qué habitación dejo a mi anfitrión? Necesitaré un armario, y por tanto ropa, para variar un poco, una cama, y acceso a un cuarto de baño. Se merece el mejor de los cuidados si quiere durar

Giulietta tenía los ojos entrecerrados, estaba muy cómoda.

- Si no ha estado nada mal... - dijo con voz relajada. - Aunque habrá que repetirlo para que me pueda crear una idea más clara... - La lasombra se incorporo. - Es cierto, es sol está a punto de salir, dile a Dorian que te de una de las habitaciones del ala derecha, hablare con él para que cuando abran las tiendas vaya a comprarte ropa, ¿de acuerdo? - beso a Vladimir y se puso en pie, se vistió y salió del despacho.

Antes de subir a sus aposentos busco a Dorian.

- Dentro de unas horas ve a la ciudad, compra ropa de hombre de todo tipo, tanto elegante como informal, un armario completo de la talla del nuevo cuerpo de Vladimir, y dale una buena habitación con baño propio de las de el ala derecha. - No dio tiempo si quiera a que el humano le contestara, ya que ya estaba subiendo las escaleras.

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